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Como siempre, en las pocas oportunidades que tengo de ir de pesca, y cuando sopla el levante, pues me voy directamente al Embalse de arcos para poder pescar, sin que el viento me fastidie la jornada.
En esta ocasión eran pocas las horas que tenía de pesca, así que con mi pato, y un buen surtido de moscas de lana de cordero, me dirigí al embarcadero del Mesón de la molinera. En uno de los pesqueros que hay instalado en las orillas, se encontraban dos pescadores pescando al cup, por lo que tenían cebados los puestos, y a todas las carpas metidas en él. Fue difícil sacar unas cuantas carpas, ya que no hacían ni caso.
La primera carpa salio despues de un buen rato, como siempre a la imitación de miga de pan con lana de cordero. No tenía el tamaño que suelen tener en este lugar, ya que era mas bien pequeña, pero con muchísima fuerza, ya que me costo bastante sacarla, para el tamaño que tenía.
Despues de un buen rato a la espera, otra carpa se comía la imitación, esta vez tardo menos en salir, y como siempre pasa en este lugar, un grupo de personas se asomaban al balcón de la terraza, al escuchar el ruido del carrete correr.
Es bonito que vean una forma diferente de pescar, pero lo mas bonito es ver como despues de las respectivas fotos se devuelve al pez en perfectas condiciones, cosa que todavía extraña a mas de uno.
Entre las conversaciones, se podía escuchar una frase muy típica para las personas que no conocen este tipo de pesca, una era la forma de lanzar, y la otra, para los que parecen o quieren hacerse mas entendidos, la frase de " este tipo de pesca es la mas deportiva, ya que no se lleva ningún pez".
Fueron saliendo unas cuantas carpas mas, desde luego se notaba mucho el cebado de los pescadores a cup, ya que lo normal en este sitio es pescar una carpa cada 4 o 5 minutos y en esta ocasión, se demoraban entre 20 o 25 minutos.
Viendo que las carpas no estaban muy activas en la zona, me dirigí con el pato a una zona de eneas y cañas, que pueblan la orilla, en busca de los black bass. Parecía que la cosa no iba a estar mal , ya que en el primer lance, primer pez; pero muy lejos de esto, despues de un buen rato intentándolo, no salieron nada mas que tres basses, y de un tamaño similar.
Ya atardeciendo, me puse en el pesquero del embarcadero nuevamente, a ver si en esta ocasión tenía mas suerte. Salieron unas cuantas carpas mas, pero desde luego no con la cantidad y calidad que se suele coger en esta zona.
Ya con el sol poniéndose a mis espaldas, salio la ultima de las carpas pescadas en el día. de un color precioso por el reflejo del sol en el horizonte.
Despues de esta carpa, y de un día divertido, a pesar de no pescar la cantidad que se suele pescar en este lugar, me sirvió para desquitarme un poco, y disfrutar de unas vistas extraordinarias de la ciudad de Arcos desde el embalse.
Seguramente iré de pesca a este lugar en otras ocasiones, ya que el levante este año esta que no para.
Como digo siempre, si tenéis ganas de pasar un día de pesca entretenido, pescar una buena cantidad de carpas y blasses, y terminar con los brazos cansados, no dudéis en venir a este embalse, es uno de los mejores para pescar desde pato.
Aprovechando el buen día que hacía, y que la primavera esta en pleno apogeo; tirando de mapa buscando lugares nuevos donde pescar para mí, decidí ir a la cola del Embalse de los Hurones por el Río Majaceite.
Panorámica de la bella ciudad de Ubrique
Para localizar el sitio, tenia que dirigirme a la bonita ciudad de Ubrique, y tras una peligrosa carretera, estrecha, llegar a la cola del embalse. Como era de imaginar y sabiendo que el pantano estaba en su cota máxima, la cola estaría muy por encima de lo que es habitual en estas fechas.
Cola del Embalse de los Hurones,
Cuando llegué al lugar, primera decepción; no había manera de llegar al río, teniendo que hacer los primeros lances a las abundantes carpas que se encontraban comiendo de las plantas que se estaban pudriendo en el agua.
Como una primera visual de la zona, lo primero ver la cantidad de botellas de plástico que flotaban en las aguas del embalse. Despues ver la cantidad de gambusia que habita en él, y unas tortugas descomunales; pude ver una que mediría dos cuartas desde la cola a la cabeza del caparazón.
Despues de un momento de charla con un ubriqueño, que salio a interesarse por lo que estaba haciendo yo por allí, seguramente con la intención de decirme que era una zona privada las orillas del embalse,jejeje; me dedique a observar donde estaban las posibles carpas que estaban dispuestas a picar.
Primer pez, un hermoso barbo gitano.
Entre tanta carpa, vi a un buen barbo que se dedicaba a cebarse , seguramente de las hormigas que caían de los arboles. Puse un escarabajo de foam de color negro, entre tantas plantas que habían en el agua era difícil poner la mosca en el sitio. Con un lance a unos 35 o 40 cm de donde se encontraba el barbo, y haciendo sonar la mosca al caer, este se lanzo sobre ella comiéndola sin miramientos. Despues de una gran carrera, ya que al tener tan poca profundidad, se dedico a correr aguas abajo, y rozándose con todas las plantas que había; pude conseguir llevarlo a mi mano, no sin demostrar la fuerza que estos barbos gitanos tienen.
Primera carpa del día.
Como todo los peces que se veían en la zona, despues de tranquilizarse, seguían siendo carpas, y que estas a seca, no estaban por la labor de picar, cambie la mosca por una "ninfa" atractora de color rosa flúor muy brillante. El agua estaba turbia por el hociqueo constante de las carpas, lo que facilitaba el acercarme a ellas sin que pudieran verme.
La dificultad derivaba, una vez clavadas, en evitar que se enredaran con las plantas, y fueron saliendo varias carpas de pequeño tamaño. No tenían la potencia de los barbos, pero era muy divertido pescarlas a punta de caña nada mas, sin tener que hacer grandes lances; únicamente poniendo la mosca en su trayectoria.
Como anécdota graciosa del día, en un lance a una carpa, una rana salto hacia la mosca quedándose clavada al anzuelo. Gracias a no tener muerte el anzuelo, pude quitarle la mosca sin hacerle ningún daño, excepto el pinchazo.
Rana pescada con la mosca para carpas.
Despues de un buen rato sacando carpas, cambie de lugar, y me fui por la carretera buscando el lugar donde el embalse deja su paso al río. Un río que me sorprendió por la belleza de sus formas y la cantidad de agua que llevaba. Con muy buenas corrientes y remansos, así como unas tablas profundas donde se encontraban gran cantidad de barbos.
La claridad de las aguas, chocaban con la cantidad de basura que había en sus orillas. Todo tipo de plásticos en forma de bolsas, botellas, etc poblaban gran parte de la orilla, dando una imagen vergonzosa de lo que el hombre puede deteriorar un ecosistema tan frágil como es el de un río.
La claridad del agua permitía hacer buenas fotos acuaticas
Cambie de nuevo de mosca, y puse una hormiga alada de foam. Los barbos, muy activos, no recelaban lo mas mínimo a la hora de comerla, llegando incluso a desplazarse un metro a tomarla nada mas caer al agua.
Con un tamaño medio de un kilo, había muchos barbos en todas las zonas del río tanto en remansos como en chorreras. No estaban para nada asustadizos, por lo que se podía pescar varios en la misma zona sin que estos salieran corriendo, seguramente por la cantidad de agua que llevaba.
Es una pena realmente que un río tan bonito y con unas aguas tan claras y limpias, tenga la imagen tan pésima de la basura. Desde luego es una vergüenza para una ciudad, que su río, seguramente el que le habría dado la vida, ahora lo maltrate de esta forma.
Fueron saliendo los barbos unos detrás de otros, y para cambiar y probar nuevas moscas, decidí poner una bicolor, una mosca muy atractiva y flotante, realizada con dos plumas de colgadera de gallo, una negra y otra grizzly.
Era una gozada ver como los barbos se descolgaban aguas abajo para tomar la mosca, sin ningún tipo de recelo.
En una tabla, justo debajo de un gran árbol los barbos se cebaban a algún tipo de insecto, seguramente a las hormigas que caían de los arboles. Era muy bonito ver como tomaban la mosca con toda tranquilidad, y la gran carrera que hacían una vez clavados, teniendo agua suficiente para hundirse en el fondo y rozar con las piedras, pegando grandes cabezazos.
La belleza del río cuando no se ve la basura de las orillas
Despues de bastantes picadas, di por terminada la jornada, ya que el sol y la fuerza de los barbos estaban haciendo mella en mis condiciones físicas.
La imagen vergonzosa de la basura en la orilla
Las imágenes hablan por si solas, y es lamentable ver el estado de las orillas, que pide a gritos una limpieza.
Contraste de la pureza del agua y la basura en la orilla.
Despues de una jornada como esta, desde luego, pesa a la basura, es un río que hay que tener en cuenta para nuevas jornadas, por que seguramente tendrá agua suficiente para casi todo el verano y muchos peces en ellas.
Bote de insecticida matamoscas, menos mal que las mías están en las cajas.
Desde luego, la diferencia con la ultima jornada de pesca en el Benalija, no es por la calidad de las aguas y la bellas formas del río, ni tampoco la cantidad y calidad de los peces, si no por ver lo que la mano del hombre puede hacer por deteriorar algo tan bonito. Es penoso que, siendo Parque Natural, la administración mantenga un río con esta basura y no haga nada por su limpieza y mantenimiento.
Los que me conocen desde hace tiempo, en este mundillo de la pesca a mosca, saben que tengo un cariño especial ha este río, ya que fue donde me inicie hace ya aproximadamente 15 años en la pesca a mosca. En este río fue donde sentí por primera vez la fuerza de un barbo con una mosca de las que venían en un kit de iniciación. También fue donde por primera vez, hice una jornada completa de pesca a mosca con moscas hechas por mi. Por esos motivos considero a este arroyo como "mi río". Un lugar donde, cuando el agua lo permite, se pueden tener jornadas de pesca inolvidables; donde la subida del barbo, la boga son espectaculares, donde el black bass los persigue hasta las primeras corrientes, pudiendo sacar ejemplares de varios kilos. Un río donde encontramos remansos, corrientes, unas tablas de una calidad, que ya lo quisieran muchos ríos trucheros.
Cola del pintado, donde entran las aguas del Rivera del Benalija
Lugar donde los primeros pobladores de la zona, en la prehistoria utilizaron para vivir en las famosas cuevas que en su cauce se encuentra, las Cuevas de Santiago. Una zona donde la naturaleza, y mas con una primavera como la de este año, luce con un sin fin de colores y sonidos. Un lugar donde no solo se disfruta de la pesca, si no también de los sonidos de las aves, de los colores de las infinitas flores, en definitiva, un lugar donde reponer las pilas, empapándonos de naturaleza en estado puro.
Barbo cebándose en la cola del embalse.
Llevaba dos años ya, que no tenía el agua suficiente para hacer un buen remonte, ya que al ser un río muy estacional, depende mucho de las lluvias tanto en invierno como en primavera. Gracias a buen año ,hidrográficamente hablando, que tenemos, se puede disfrutar de este río, seguramente hasta bien entrado el verano, donde sus caudales bajan, manteniendo un caudal suficiente para mantener las puestas de alevines de esta año.
Carpas muy activas justo debajo del puente.
Desde que deje de vivir en la zona, cada vez que quiero ir a pescar a este lugar, unos nervios no me dejan ni dormir, y es preparar los materiales a llevar, y estoy como un niño el día antes de reyes, esperando sus regalos. Es tanto el cariño que le tengo a este río, y lo bien que lo conozco, que se que las jornadas de pesca en él, siempre serán inolvidables, y como no podía ser menos no defraudo, y en esta ocasion también lo fue.
Cuevas de Santiago, serian primitivos, pero sabían escoger los buenos lugares.
Como no podía ser menos, ya había un pescador en la zona de la entrada del río a la cola del embalse. Era un hombre mayor, pescando con una caña al coup. Como siempre entre los pescadores, nos gusta preguntar como va la jornada y si están picando, diciéndome que no, que llevaba ya un rato y no había picado ningún pez. Justo en ese momento con un buen tirón la boya se hundió a gran velocidad, dejando claro que se trataba de un buen barbo. Le sacaba casi un metro de la goma interior de la caña, y no con poca pericia, logro sacar un buen barbo de casi kilo y medio aproximadamente. Se veía que era un buen pescador, por que el lugar era complicado para una pesca al coup, por la cantidad de rocas y ramas sumergidas que había en la zona. Despues llegó la decepción, cuando nada mas quitarle el anzuelo, con un buen golpe en la cabeza , mata al pez y lo introduce en una bolsa. Seguramente no sabrá que el barbo esta vedado en esta época, y que su captura ha de ser devuelta inmediatamente; o si lo sabe, le da igual las consecuencias legales y económicas que puede tener esa acción. Pero seamos sinceros, es muy muy complicado quitar una tradición que lleva siglos arraigada en la gente del lugar, como es comerse los barbos en adobo. Pero, con el tiempo y las nuevas generaciones de pescadores, esperemos que poco a poco esto no suceda, por el bien de nuestros ríos.
Una de las primeras tablas con corriente central
Despues de ver la acción y , sinceramente, no tener ganas de discutir con nadie sobre la acción de matar a el pez, decidí continuar río arriba, para tratar de desconectar un poco de todo y dedicarme a disfrutar de una buena jornada de pesca, de las que hace mucho que no disfruto.
Despues de tener que saltar la primera valla situada hasta la misma agua, otra mala costumbre de los lugareños, llegue a las segunda corriente antes de llegar al pantano. Una zona donde el agua coge gran velocidad, ya que se cierra entre grandes bloques de granitos, con una gran poza de mucha profundidad . Ahí fue donde pude ver los primeros barbos que se encontraban en plena corriente. Estos barbos, normalmente son complicados de pescar, ya que a mosca seca hacen muy poco caso, y normalmente hay que pescarlos con ninfas grandes. Como lo que me gusta a mi es disfrutar de una buena pesca a seca y mas en este río, los dejé en la corriente, y me dedique a buscar esos ejemplares que se separan de la corriente para hozar en los remansos. Para tentarlos utilicé una imitación de emergente de avestruz .(http://montajespicofly.blogspot.com.es/2013/04/emergente-de-avestruz-y-pavo-real.html)
Toda la belleza de este río en pleno éxtasis natural.
El resultado fue estupendo ya que al primero que vi y lance la mosca, entró a esta con la pausa que en ocasiones usa el barbo, que parece recrearse en la toma, y que tan nerviosos ponen a muchos pescadores que en muchas ocasiones, por la precipitación del cachete le quita la mosca de la boca. Aunque nervioso, pude aguantar la toma tan lenta del barbo, y dar el cachete en el momento justo, comenzando una carrera entre las rocas, restregándose con estas tratando de cortar el hilo. Por suerte conseguí sacarlo, siendo un macho de pequeño tamaño, con la típica librea ennegrecida que se les pone en esta época y con las protuberancias nasales en pleno apogeo.
Otra de las zonas de corrientes con gran cantidad de obstaculos
Si este río tuviese truchas....................
Despues de sacar este pequeño macho, y la respectiva foto, lo devuelvo al agua, y como depredador pesquero, según lo soltaba ya estaba mirando donde podía encontrarse otro ejemplar dispuesto a picar.
Primer barbo del día, con la característica librea nupcial
Esta vez, y acordándome de tomar buenas fotos para el blog, antes de intentar pescarlo y con la cámara en las manos le hago una foto. Se encontraba cebándose, seguramente de los insectos acuáticos que había en las plantas, por lo que estaba en una actitud muy positiva para poder ser engañado. Le lancé la mosca lo mas pegado a las flores posible, y este no dudo en tomarla, no sin antes mirarla un poco como caía por la corriente.
Segundo Barbo capturado antes de intentar engañarlo con la imitación
Una vez se noto clavado, y como es costumbre en los barbos que habitan este río, comenzó con una carrera corriente arriba, demostrando así todo el potencial que estos animales tienen, ya que no solo luchaba con la fuerza del agua, si no que sacaba la cola de rata a una velocidad pasmosa, llegando casi al backing.
el segundo Barbo una vez capturado.
Con unas idas y venidas del barbo por la corriente, al final logre acercarlo a la mano y desanzuelarlo. Se trataba de una hembra de mediano tamaño, pero con una fuerza descomunal, para el tamaño que tenía. Como diferencia con el macho, el color, con el chocolate/vainilla típico de esta especie de barbos.
Despues de estos dos primeros barbos, se fueron sucediendo las picadas, casi todos se trataban de ejemplares hembras, ya que al ser de mayor tamaño, me hacían disfrutar mucho mas con sus interminables carreras y quiebros para quitarse el anzuelo.
Despues de varias picadas, en una gran tabla, se encontraba el barbo mas grande que pude pescar este día. Se encontraba en la orilla, hozando en la arena en busca de insectos que echarse a la boca. Cambie de mosca, ya que quería probar nuevas moscas que aun no había metido en el agua; puse una mosca que bien podía imitar a varios insectos según su terminación y que mas adelante pondré su receta.
Mayor barbo gitano, pescado en el día
Como el pez se encontraba muy próximo a la orilla, y por el miedo a asustarlo, decidí hacer un lance mas bien largo con una posada suave, ya que no quería asustarla con la caída de la mosca. Despues de dar varios falsos lances para medir la distancia y poner la mosca en su lugar, se la dejé caer a unos 30/40 cm de la cara, como digo para no asustarla y esperando que la corriente se la llevara cerca; no hizo falta, nada mas caer la mosca, se abalanzó sobre ella, comenzando así de nuevo otra preciosa carrera, que esta vez si llego al baking, sacando varios metros del hilo de reserva. Como podéis apreciar en la foto posterior, todo mi afán se dedicaba a evitar que llegara a la valla que cruzaba el río y perder tan hermoso ejemplar, pero por suerte, en vez de correr hacia ella, se lanzo en una carrera en sentido contrario.
Otra de las tropelías realizadas por el hombre, vallando el dominio público.
Despues de pescar y fotografiar este hermoso ejemplar, decidí que era el momento de descansar, hidratarme, ya que hacia calor, comer algo y disfrutar en silencio de los sonidos del río. Se escuchaban cantos de aves jóvenes pidiendo alimento en una encina cercana, que tras intentar buscarlo desde el lugar donde estaba sentado, se trataba de una familia de alcaudones comunes. También paso a toda velocidad por encima del río y con su pitido peculiar un martín pescador. En un árbol en la otra orilla, un grupo de mitos cantaban de forma estridente. En el cielo varios buitres planeaban en la corriente de aire. Arrendajos , pinzones, colilargos, mirlos y un sin fin de especies cruzaban de un lado a otro por momentos.
Alevines de barbos
Volviendo la mirada hacia el río, entre las flores acuáticas, se veían un grupo de alevines de este mismo año. Con escasos milímetros, se escondía ante cualquier movimiento de agua o sombra que le pasara. En ese momento pensé que cuantos de ellos llegarían a ser adultos, y me darían la oportunidad de engañarlos. Difícil saber si no conseguimos protegerlos como se merecen.
Despues de ese momento casi místico, me puse a pescar de nuevo, ya con las pilas recargadas. Nuevamente se fueron sucediendo las capturas, llegando a perder la cuenta de los peces que iba engañando.
Las flores que por zonas poblaban el río, dificultaba mucho la recogida, ya que los animales, en sus desesperadas carreras por librarse del azuelo, se refugiaban en ellas, teniendo en ocasiones que meterme en el agua para sacarlos de la maraña de flores. Por contra, también las aprovechaba para intentar hacer bonitas fotos con los barbos en ellas.
Esta mosca era una de las que probaba nuevas, y con muy buen resultado
Despues de varios peces, decidí grabar un vídeo, ya que las capturas se sucedían e intuía que no tardaría en poder grabar varias capturas. Así fue, y en menos de 7 minutos gravados pude sacar dos barbos en la misma corriente, de pequeño tamaño pero con fuerza a raudales. Desde luego que es una lastima no ir acompañado por alguien que pudiera grabar mas capturas, ya que sería un muy buen reportaje gráfico de la potencia que pueden llegar a tener estos barbos andaluces.
Con el brazo agotado de las capturas despues de mas de 25 barbos, fui pensando en terminar la jornada, despues de ocho horas de pesca, con una ruta complicada para los pies, que no están ya acostumbrados a ese trote. El brazo me pedía también un descanso, aunque sinceramente estaba agotado, por otra parte no quiera que este momento terminara nunca.
captura y suelta, siempre con las especies autóctonas
Como siempre, no defraudo, y añado a mi corazón pescador, otro gran momento para el recuerdo que me ha dado la rivera del Benalija que en este caso hizo de psicólogo, dándome la mejor terapia que a un pescador en secano puede tener, un día de pesca donde todo salga a pedir de boca, grandes momentos, tranquilidad, relajación y pesca , pesca, pesca.
Es difícil expresar los sentimientos que se pueden tener a pie de río, y mas con un río con el que comparto tan gratos momentos y únicos, que no se podrán repetir, como por ejemplo el pescar mi primer pez con mi primera mosca, o conocer a mi querido amigo Rafael Benjumea, el cual conocí hace ya muchos años cuando pescaba en la cola de las cuevas de Santiago, como lo llaman en el pueblo, en la Rivera del Benalija como lo llaman en los mapas, y "Mi río" como lo llamo yo.